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Acerca de la pandemia y el modo de afrontarla



Hola cómo están. La última entrada fue el 8 de marzo,  16 días antes de la cuarentena pero ya conocida la pandemia.
Luego, entender que hacer ante el coronavirus acaparó mi atención y mi tiempo.
Además comenzaron las actividades de la EOL. Formo parte de un nuevo ateneo (El Psicoanálisis con la Música) y presenté  un caso clínico en el grupo de la Red. 
En este lapso leí trabajos de psicoanalistas y escuché a políticos, periodistas  y científicos dándonos  consejos, advertencias, estadísticas.
Fueron tantos que, finalmente,  seleccioné unos pocos y traté de pensar.
Fueron  tres colegas de la EOL que me ayudaron a hacerlo:   Elena Levy Yeyatti,  Marie Helene Brousse y Estela Solano Suarez.
Estela me  clarificó en la cuestión del uso de los medios electrónicos para seguir atendiendo.  Era necesario porque habían empezado a llover las declaraciones en pro y en contra de su uso ya que  hay psicoanalistas que no quieren  valerse de ellos. Como estamos atravesando una cuarentena me parece que son necesarios así que elegí el teléfono de línea: cómodo, vigente y, sobre todo, me permite escuchar. El objeto voz está presente. Y funciona.
Elena en Discontinuidad n° 2 escribe  La Séance Continue. Toma el caso de Freud ante la muerte de su hija Sophie por la Gripe española. “La sesión continúa”  es nuestra forma de responder en situaciones críticas. Quizás, también,  un psicoanálisis sea “una sesión continua” que permite escuchar y leer al inconsciente en sus dos vertientes: simbólico y real.
Por otra parte se mezcla la política. 
La política a secas se vale de cualquier cosa para desplegar sus armas. En la Argentina se designa un enemigo y desde ese lugar el poder le asigna los males que, en rigor, aparece sin que se lo llame y para tapar eventuales  errores le echa la culpa a “la pandemia”. Para ello se vale del recurso de la comparación, en la que siempre ganamos.  Como sabemos  los argentinos somos los mejores, en todo…
Este discurso entra a la Escuela bajo diferentes formas.
Por mi parte trato de seguir el discurso al cual “sirvo” ya que  no hay real que pueda afrontarse  sino con las posibilidades  de lo simbólico. Continuar hablando, estudiando, escribiendo y prepararnos para lo peor (que siempre está por venir) puede morigerar la angustia.
También nos permite reflexionar y decidir y no solo acatar lo que “los científicos” prescriben.  
Marie Helene Brousse  tiene varios escritos sobre el tema. En uno de ellos indica que, una vez que, colectivamente,  comprendemos que estamos ante un peligro desconocido debemos hacernos cargo de lo que nos prescriben para atenuar sus consecuencias.  Pero luego se impone un acto. Y este es uno por uno.  Lo singular de la respuesta es lo que vale.
¿Qué pasa, entonces, cuando la política se inmiscuye en este tiempo de comprender necesario para todos pero diferente para cada uno?
Es lo que estamos viviendo hoy en la Argentina, y sobre todo, en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) donde hay más cantidad de casos comprobados.
Hay provincias que adaptaron las recomendaciones científicas al comportamiento del virus. Otras que cerraron fronteras (hubo  un accidente fatal entre las provincias de San Luis y Córdoba porque el Gobierno de la primera puso montículos de tierra para que los autos no pasaran). Funcionarios que dijeron que al país le “sobran porteños” y hasta un científico, nunca más ponderados que ahora (aunque la OMS también está sospechada por información viciada por causas políticas), que llamó a quienes salen a correr: “estúpidos millennials”
Estamos viviendo un momento inédito. Conviene, entonces, ser prudentes tanto con el coronavirus como con las expresiones que surgen de los dirigentes o responsables políticos.
El síntoma  permite situar aquello que “no anda” para un sujeto que se angustia. Y por eso consulta.
Mientras tanto los analistas debemos estar a la altura de las circunstancias preparándonos para realizar nuestra función de la mejor manera y con los medios que contamos.
No está dicha, aún,  la última palabra.




Comentarios

  1. Bueno, soy medico pediatra, me he analizado y me analizo actualmente. No puedo hacer un analisis psicoanalitico, pero si observaciones. Creo que la cuarentena y el miedo ha sido usadas para acallar voces, es sobredimensionada, mal manejada y solo va a traer mas pobreza y mas muertes. Mi preocupacion, es que a partir de ahora, florezca un estado mas totalitario. Dr. Paludi

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